Micropolítica musical para un país en llamas

Conviene recordar  el artículo-entrevista  para  el periódico  La  Información que  realizó Elena Cabrera el 23 de noviembre de 2011, a propósito de la interacción de los músicos con la rebelión  de la ciudadana  del 15M iniciada ese mismo año. Han pasado ya cinco años, y hemos avanzado en organización frente a las políticas económicas regresivas de los últimos gobiernos, pero aún no les hemos frenado.  Reproduzco  íntegramente el texto del artículo, y el audio al que Elena hace referencia, que es el recopilatorio (único en su género) que publiqué en el ya extinto sello que co-gestionaba [Micropolítica] pero que dio paso a mi sello actual República Ibérica Ruidista ,  cuya primera referencia fue la reedición del disco  del 15M. Próximamente  volveré a publicar  el desaparecido disco  sobre  Grecia de Mao Sound System, uno de mis proyectos musicales.

El artista no es, para el músico Sergio Sánchez conocido también como Jazznoize, “una clase social, ni algo diferente que esté por encima del bien y del mal”. Sánchez comparte la responsabilidad del sello Micropolítica, un “archivo sonoro” -prefieren ese término antes que “netlabel”- de temática sociopolítica que ha puesto en circulación el disco digital 15M. Un minuto para la Historia. “La pretendida neutralidad que algunos muestran -continúa Sánchez- es un auténtico engaño, mi posición al respecto es que todos somos políticos“. Tanto Jazznoize como “un músico de radiofórmula” tienen “una posición de clase y de un modo u otro hacen política”. La cultura española de las últimas décadas ha cultivado la posición de la no intervención política como discurso dominante. La desconexión ha sido tan grande que, ante la llegada del 15M, muchos se preguntaron dónde estaban los músicos, qué tenían que decir al respecto y porqué seguían en sus casas y no en las calles. A Roberto Herreros   le gusta citar al artista  Rogelio López Cuenca cuando dijo en una entrevista que la etiqueta “comprometido” califica más “al que las pone que a lo etiquetado, que lo que está intentando es quedarse fuera él mismo de la foto, cuando  no hay arte que no sea político, desde las películas de ‘entretenimiento’ como las de Disney o las de Rambo, al cabezón de la inocente nieta, pobrecita, de Antonio López en Atocha”. Es más, el arte político no suele ser, en la mayoría de sus formas, crítico con el sistema sino más bien servil. Ahondando en esa relación Pedro Jiménez de  Voluble, Mediateletipos y el colectivo ZEMOS98 nos recuerda la  instrumentalización como “herramienta de ocio pero no central” de la música dentro del concepto de mítin-fiesta: “traigo un grupo de música conocido para que vengan más a mi discurso político”. No es lo mismo lo que se dice que lo que se hace“Reconozco que  definiciones como ‘música contestataria’ o ‘artista comprometido’ me resultan antipáticas” explica Herreros que es, además de músico, periodista. “También me llama la atención que se vincule la política a las letras. Una cosa es una letra política, otra un grupo político y otra una actitud política. Una actitud política puede ser funcionar con Creative Commons, pero un grupo político es algo mucho menos frecuente porque conlleva implicaciones muy fuertes, muy específicas y muy arriesgadas”. Como ejemplo nos pone a Fela Kuti en Nigeria, que “hizo de su troupe un partido político y, como consecuencia, le molieron a palos y tiraron a su madre por la ventana. También hay artistas políticos del otro lado: La Oreja de Van Gogh, sin ir más lejos, lo fue para la estrategia del PSOE y el PP en el País Vasco en los años noventa”.Pablo Benegas es, además del hijo del ex presidente de los socialistas vascos Txiki Benegas, guitarrista de La Oreja de Van Gogh. “Con toda la cautela del mundo, hemos hecho una canción de esperanza y se la hemos dedicado a la primavera que esperamos que florezca”declaraba envuelto en metáforas a la agencia Efe. Esa “esperanza” de la canción Promesa de primavera es la de la paz en Euskadi ante el cese de la violencia comunicado por ETA. “Sabemos que somos un poco moñas”, declaraba el teclista Xabi San Martín, admitiendo que “es verdad que se puede contar las veces que decimos sol y amor” pero “hay que querer saber leer a La Oreja”. La cantante, Leire Martínez, apuntilló que, como músicos, no debían exteriorizar preferencias políticas y dejó caer que tanto Rajoy como  Rubalcaba escuchaban sus discos.  “Muchos hemos estado implicados en diferentes colectivos sociales; pero, en los últimos años, también hemos sentido la urgencia de expresarnos musicalmente” declaraba Roberto Herreros a Julio Vallejo. Herreros es el impulsor de este artista colectivo llamado Robo en cuyo traje se enfundan solistas y grupos que sí se atreven a salir a la calle, como Wild Honey,Tarántula, Albert Plá o Nacho Vegas. El término del que prefiere hablar Roberto es el de “música política”, algo que “no está relacionado tanto con las letras de las canciones como con un modo de funcionar o con un contexto determinado. De todos modos, creo que para considerar político a un artista tiene que ser parte orgánica de un movimiento social. Lo contrario es un tipo recitándole sus opiniones a un público pasivo“. “Ahora mismo la mejor arma para un músico político -explica Sergio Jazznoize- es la organización y vertebración que amplíe al mayor número de artistas comprometidos, en plataformas, grupos en redes sociales o netlables que difundan su propio mensaje independiente contra la lobotomía cultural e informativa que nos tienen acostumbrados”. La crítica de Jazznoize pasa también por los medios de comunicación, mediadores responsables entre los políticos profesionales y los que no lo son: “La mayoría de los medios de comunicación pertenecen a unos oligopolios que intentan moldearnos. Pero ellos mismos están creando a sus propios enterradores. La lucha de clases también existe a nivel ideológico, en el terreno de la filosofía, del arte en general y de la música en particular”.Sampleo político-sonoro El disco 15M. Un minuto para la Historia es un trabajo colectivo de artistas sonoros experimentales en torno al 15M. Entre ellos se encuentran Oriol Rosell,i.r.real (Javier Piñango de Ankitoner Metamars, ex Mil Dolores Pequeños), Jean Montag, File Under Toner (Anki Toner, ex Superelvis), microPlex, Mao Sound System, Juan Antonio Nieto  (Pangea, ex Aviador Dro, ex Alphaville), Edu Comelles, Josué Coloma, Io Casino o Biodata Rakumin, entre otros. Algunas piezas son reflexiones sonoras y otras son grabaciones de campo registradas en la calle y tratadas o trituradas en casa. Sergio Sánchez creó el sello Micropolítica junto al músico experimental venezolano y pionero en la creación de la cultura netlabel de Latinoamérica Emiliano Hernández-Santana. “Surgió tras varias conversaciones -explica Sánchez- que tuvimos sobre la necesidad de difundir archivos sonoros centrados en lo político. La mayoría de artistas que provienen de lo experimental y el arte sonoro nos miramos demasiado el ombligo sin reflejar en nuestras obras las injusticias, las desigualdades y la explotación  en el mundo. Posiblemente seamos de los pocos netlables o tal vez el único que tenga como eje central la subordinación de lo sonoro a lo político. Para nosotros, la estética es lo menos importante, por ello, la libertad y el eclecticismo en el sello es total”.  El mencionado disco sobre el 15M documenta fielmente, a ojos de su compilador, cómo se gestó este movimiento -“al escucharlo nos sentimos como si estuviéramos allí mismo, en la misma asamblea”- y otros, como Grecia de Mao Sound System estudia la crisis y la agitación social de ese país. “Tenemos otra referencia excepcional sobre como un fascista gobernó en Venezuela; y en breve editaremos un disco sobre la última Huelga General del 29S y otro sobre la destrucción de zona virgen en las costas españolas, concretamente en El Gorguel, Cartagena”. El sello se plantea como objetivos concienciar de la justicia de la lucha por la independencia de los pueblos y crear una nueva cultura política que sume la democracia participativa a la representativa, entre otros.El ruido de la revolución Pedro Jiménez encuentra bastante natural que haya sido esta escena experimental la más afectada, en primera instancia, por el terremoto social, ya que el arte sonoro “por su propia naturaleza independiente y alternativa ha estado siempre cerca de ciertos movimientos sociales y hay proyectos fundamentales como todos los que ha hecho SONOSCOP, en especial  Sonidos en Causa y lo que ha hecho Escoitar sobre Aire, Sonido y Poder que son claros precedentes”. Mediateletipos.net, publicación online dedicada a la cultura aural, recopiló en un momento muy temprano todas estas muestras sonoras dedicas a la#spanishrevolution.Pero Jiménez quiere destacar también el trabajo de Fundación Robo “porque es orgánico y porque es vírico, porque le está poniendo en un brete a artistas para que se ponga a pensar la nueva canción protesta. Va creciendo poco a poco y se genera gracias al contagio, sin prisas, pero con grandes temas”. Como referente anterior al 15M Jiménez recuerda también cierta “escena de pop-rock copyleft más activista” aunque piensa que “debería haber más cosas” de “iniciativas abiertas, Creative Commons” y que “si hay un himno del movimiento debería ser copyleft para ser totalmente coherente con un movimiento asentado en movimientos de cultura libre y procomún”.

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