Mención de mi proyecto Red Kite en la revista Electronic Sounds

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Aquí una crítica que hace la prestigiosa revista Electronic Sound del disco de remezclas de Escupemetralla. Mencionan mi remezcla bajo mi alias de ambient y electrónica abstracta RED KITE.

Traducción:

[El desconcertante grupo de Barcelona ofrece un recopilatorio de doble CD basado en su canción de 1995 “Quiero ser guitarra de Esplendor Geométrico”. Han robado el lema “25 años de paz del general franco” (las lecciones de historia no encajan aquí, ¡búscalo!) para marcar lo que llaman unos misteriosos 25 años de paz desde que se lanzó “Quiero ser guitarra de E.G.”. El disco tiene un montón de remixes y versiones ingeniosas que van desde lo experimental hasta lo bailable. Nuestro objetivo actual es el chapoteo ruidoso del Acid Marx Remix de Red Kite. Estaremos exprimiendo esto por un tiempo.]

Lista de canciones para Clubbingspain. Sección DJ Charts.

La revista digital Clubbingspain tiene una sección llamada DJ Charts donde DJs, productores, gestores de sellos, y demás parte de la escena de la electrónica, recomiendan música para los seguidores de la revista. Os dejo aquí mi propuesta musical para este mes de mayo en confinamiento.

Luomo aka Vladislav Delay – Rakka [Cosmo Rhythmatic/WARP]
Phillip Sollmann – Micro [Ostgut Ton]
Red Kite – Seclusion [República Ibérica Ruidista]
Pinch – Accelerated Culture [Tectonic Recordings]
Caterina Barbieri – Closest Approach to Your Orbit [Mego]
Assel – Pancake Killer [ANUS Records]
Logos – Weather System Over Plaistow [Different Circles]
Merzbow – StereoAkuma [Room40]
Jan St. Werner- VS Cancelled [Emego]
Jensen Interceptor – First Day [Pinkman]

 

Doblan por ti, doblan las campanas por ti.

Imagen del cementerio de Cabezo de Torres, una de las pedanías de Murcia./

El 25 de enero de 2019, el prestigioso crítico Antonio Arco escribió un artículo sobre mi instalación sonora “La muerte por megafonía” que estuvo varios meses (hasta el 21 de abril)  expuesta en la Casa Pintada-Museo Gabarrón de Mula.

Reproduzco aquí sus palabras:

Antonio Arco

“Todos los muertos terminan quedándose arropados tan solo por una piel de hielo, sin gota alguna de sangre en movimiento que agite sus sueños, sin más caricias que dar. Les pasa a los que habitan en esta rima de Gustavo Adolfo Bécquer -«¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!»-, y a los que se enfrentan a su destino definitivo negándose a que se pierda para siempre el amor que sintieron. Lo contó como nadie Dylan Thomas: «Y la muerte no tendrá señorío. / Aunque se pierdan los amantes, no se perderá el amor». Son los muertos -su recuerdo, su adiós para siempre, la última ceremonia en la que participarán sus cuerpos…- los protagonistas de ‘La muerte por megafonía’, la pieza sonora creada por Sergio Sánchez (Murcia, 1975), que hasta el 21 de abril puede escucharse, y sentirse, en mitad de la soledad extraña y el silencio que te observa en ese singular espacio expositivo que es la bodega de la Fundación Casa Pintada-Museo Cristóbal Gabarrón, en Mula. Unos sonidos reconocibles, la vida en la calle y el dolor en el corazón de los familiares y amigos de los muertos. Unos niños que juegan y un sonar de campanas que cubre el aire de pesar. Tristeza y un sol que ciega. Nos ha pasado a todos, nos ha pasado a veces, el preguntarnos: ¿Por quién doblan las campanas? Una pregunta que también inquietó al mismísimo Ernest Hemingway, quien finalmente encontró respuesta en unas letras escritas por John Donne en 1612, otro muerto ilustre de ya muy largo recorrido: «Nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la Tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la Humanidad; y por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti. La muerte por megafonía’ es una instalación sonora que representa, a través de la fuente de sonido, el hecho devastador de la muerte como elemento cotidiano», indica Sergio Sánchez, que ha construido esta pieza «a partir de una composición, ‘Mucha atención, vecinos’ (2011), que se nutre de paisajes sonoros recogidos en la pedanía murciana de Cabezo de Torres y en distintos tanatorios de Murcia». Una obra con la que busca que el público reflexione «sobre los singulares casos de avisos de enterramientos que actualmente perviven en algunas pedanías de la capital y en otros pueblos de nuestra Región. «Estos rasgos sociológicos de difusión no son particularidades propias de un solo pueblo», explica. «Con diferente idiosincrasia», añade, «se producen hechos similares por la geografía española, donde también se avisa del fallecimiento de los vecinos con un sistema de megafonía ‘andante’ -coche o furgón-, que se une a las señales de las campanas que doblan por los muertos».

Conciencia colectiva
Las grabaciones que Sergio Sánchez ha llevado a cabo «tratan sobre el concepto español de la muerte, de la conciencia colectiva sobre ella a partir de la tradición católica que perdura vivamente en nuestra época actual, y que, aún en decrecimiento, no ha desaparecido, sino que se ha transformado gracias al desarrollo tecnológico que nos permite ampliar y acelerar el proceso de difusión de las noticias de mortandad».
Tiene razón: «Lo singular de este tipo de información -urbana y rural al mismo tiempo- que se transmite directamente en la calle es que son pregones; para ser más exactos, pregones de la muerte que usan la megafonía como elemento eficaz de difusión».

Los avisos [de los fallecimientos] suelen realizarse a las pocas horas de la muerte, y lo más singular de estos anuncios es la parte que corresponde a los ‘motes’», recuerda el artista, convencido de que «una de las maneras de comprender España es a través de la escucha profunda y activa de nuestra sociedad, incluso en la forma que tenemos de enterrar a nuestros muertos. Mediante los sonidos, que son patrimonio inmaterial de todos, nos comprenderán en el futuro», sentencia. A juicio de Juan Jesús Yelo Cano, la obra de Sergio Sánchez se mueve «entre la militancia social y la fonografía histórica elevada a la categoría de arte». «El mérito de ‘La muerte por megafonía’», reflexiona, «reside en hacer de lo habitual algo extraordinario. La estampa sonora que nos ofrece conecta lo cotidiano -monótonas conversaciones y cantos de pájaros…- con lo sobrenatural de la muerte, utilizando como nexo el micrófono y el altavoz, tan queridos por las vanguardias del siglo XX.”

 

Florian Schneider. Los robots nunca mueren.

La revista Canino me ha publicado un artículo sobre el recientemente fallecido Florian Schneider, cofundador de los influyentes Kraftwerk.

En nuestro imaginario colectivo nunca hubiéramos pensado que alguien que formaba parte (Florian Schneider era co-fundador) de un grupo tan influyente como Kraftwerk, acabaría falleciendo. Tal vez es porque en muchas ocasiones les hemos escuchado pinchando sus discos, viendo sus videos, deseando que fueran robots de verdad, porque los robots nunca mueren“.

Reflexión sobre la música ambient

Hace un par de meses se publicó en Beatburguerun artículo muy interesante de Javier Blánquez sobre el significado de la música ambient. Comparto parte de lo que explicó, pero no todo. El déficit en nuestro país sobre las distintas ramas del árbol llamado electrónica es más de lo deseado. Otro de los males es cuando se sigue ciegamente a los eruditos, que todo lo que escriben o predican sienta cátedra. Pero no es así. Leído el artículo, considero que el “ambient”, como en el resto de estilos/géneros con sus ramificaciones, tiene una clara línea de demarcación, más allá de la estética de todos sus “subgéneros”:
Primero. Lo que tenemos que tener en cuenta es si realmente se escucha la música ambient y se está atento en esa escucha.
Segundo. También hay que considerar de si esa canción que escuchamos es tratada como elemento secundario, lo que llamamos música de fondo, como los horrendos hilos musicales de centro comercial. En definitiva, para otro objetivo que no sea parte de esencial del sonido, y que está muy en la línea de eso tan “viejuno” (aunque ahora se le quiera vestir de modernidad) llamado “muzak”.


Dicho esto, tanto a un lado como al otro pueden estar los gurús de toda la vida, o los que en los últimos años (no meses) van ensanchando y enriqueciendo el género que algunos amigos y/o músicos experimentales patrios llaman (a veces con razón) “ambient bonito”.
Y esto no son parcelas, son criterios basados en lo que uno tiene, en general, por premisa esencial en esto de los sonidos (sin necesidad de articularse o no): la escucha atenta, o dicho con su definición original (de Pauline Oliveros), “deep listening”.

Mi artículo sobre Deep Listening. “Más allá de los ruidos”

Pueden leer aquí el artículo que escribí para la promoción de la edición en español del mítico libro de Pauline Oliveros. Se publicó en la revista Sul Ponticello el 9 de septiembre del 2019. Edición publicada por Edictoralia y la Asociación Intonarumori (@intonarumori_).

Este es un libro que recoge práctica y pensamiento, inspiración en forma de sonidos  y sueños de silencio. Demuestra los placeres que se derivan de ellos y también cómo nuestra propia naturaleza no es independiente, ni tampoco ajena, al discurrir sonoro de nuestro entorno más próximo. Se concretan ejercicios, prácticas y formas de pensar, o más bien de repensar el lenguaje sónico que sobresale entre líneas, espacios, y pentagramas. Podemos preguntarnos ¿cómo podemos narrar nuestras experiencias y nuestras emociones como compositores y artistas?

¿Y comprender intensamente aquella frase suya que decía que escuchásemos todo el tiempo y que fuésemos conscientes cuando no lo hacíamos? Tal vez la respuesta se encuentre en este pequeño libro que Oliveros escribió, para descubrirnos una figura de primer orden que nos permite elaborar en nuestra conciencia (para su posterior aplicación práctica) otro concepto sobre lo que es y significa la escucha profunda y atenta. No es nada sencillo escribir la reseña de este libro más allá de la simple prescripción, máxime cuando se es coparticipe del proyecto, de la diminuta locura que gravita sobre publicación de la traducción, por primera vez al castellano, de uno de los textos esenciales de Pauline Oliveros (1932-2016), compositora y figura influyente a partir del último tercio del siglo XX.

Contextualizo. Ha sido reconocida mundialmente como una pionera de la música electrónica, como gran compositora, intérprete y profesora; dedicando su vida a desarrollar y enseñar la práctica conocida como Deep Listening. Junto a Morton Subotnick y a Ramón Sender (hijo del escritor español exiliado por la Guerra Civil Española) creó el influyente San Francisco Tape Center, trabajó como investigadora y profesora de Música en el Instituto Politécnico Rensselaer en Troy (Nueva York) y en la residencia de artistas Darius Milhaud del Mills College de Oakland (California). También presidió la fundación que lleva su nombre en Kingston (Nueva York), además de publicar varios discos importantes y realizar talleres y conciertos en distintos lugares del globo.

Cierto es que  fue publicado hace ya algún tiempo. Los que seguíamos la obra de la artista norteamericana conocíamos el libro, pero siempre recurríamos a su lectura en un idioma que no era el nuestro, con el problema que conlleva desconocer en cierto grado el inglés. De ahí que Intonarumori, Asociación murciana de Arte sonoro y Música Experimental (Sergio Sánchez y Juan Jesús Yelo) decidiéramos sacar adelante la edición española, porque siempre recurríamos a los textos de la compositora estadounidense. Saltamos al vacío y trasladamos la propuesta a Josep Lluís Galiana, que además de ser un gran músico y amigo, es editor. Estaba decidido, esa edición se iba a publicar, y queríamos que su Edictoralia fuera la casa de esta edición en castellano. El visto bueno del prestigioso traductor, y también amigo, Francisco Campillo García ya lo teníamos por adelantado. A Galiana le gustó mucho la propuesta, y más tarde aportaron su gran valía artística el pintor Paco Ñíguez y el diseñador gráfico Paco Vico.  El apoyo de AD LAB, también ha sido importante.

De aquel ambiente distendido y de unidad en busca de una salida fructífera para la publicación de ese delicioso texto, iniciamos sin prisas una larga marcha que a día de hoy llega a su fin, con un objetivo explícito, el de tener a la venta este texto que tanto releemos. Os recomiendo la lectura de este texto, de esta cada vez más reivindicada artista, ya que no es solamente una práctica para la composición sonora, también es una suma de muchas formas de escuchar y de sonar. Por otro lado es una apuesta filosófica, más allá de su ideario práctico, por comprender con otro enfoque la música y lo que algunos denominan “post-música”.

Los artistas sonoros, estudiantes de música, profesores, e incluso meditadores, en definitiva, todo aquel que esté interesado en saber cómo nuestra consciencia, la que deviene de nuestra práctica social, puede ser influida por la atención profunda del ambiente sonoro que nos rodea, y que nos afecta individual y colectivamente, tienen en Deep Listening un gran libro de cabecera. El subtítulo es tremendamente explícito, “Una práctica para la composición sonora”, significando que va al encuentro de mejorar sus propias capacidades de escucha y compartirlas con otros compositores, intérpretes y público en general. Estas actividades se resumen en 144 páginas. Y son accesibles a cualquier persona interesada en el concepto de la escucha, más allá de su grado de formación. Con él podemos aprender a discernir la diferencia entre oír y escuchar, pues uno de sus propósitos es arrastrarnos hacia la idea nodular de que la escucha no siempre está activada.

Parte del cuerpo teórico de Oliveros iba dirigido a combatir la sordera de nuestra sociedad, haciendo avanzar la música en el último tercio del pasado siglo XX, abriendo nuevos caminos y ensanchando otros ya existentes. Todo ello con la dificultad de ser mujer en un mundo en el que simplemente por el hecho de serlo le obligaba a sortear numerosos obstáculos. El sentido de Deep Listening reside en el acto de la escucha y su aprendizaje, en llegar a la reflexión sobre la conciencia sonora, la música experimental; en el aprendizaje cuando escuchamos nuestro entorno y a otros músicos, en entender el sonido para incluso investigar sobre la forma en que concebimos la escucha y el sonido.

Con este libro se aprende que el acto de escuchar no es un ejercicio aislado, ni que tampoco lo comprendemos como lo hacían nuestros antepasados. La escucha profunda es una experiencia sensible, sensorial y de conocimiento que rompe con las tendencias actuales sobre nuestra percepción, más allá de lo superficial. Puede servir de gran ayuda para todos los que realizan composición sonora, a quienes se menciona en el título de la obra, y también para los interpretes que necesiten escucharse antes de proyectar en su público todo aquello que son capaces de generar con su instrumento, tal y como hacía la propia Pauline Oliveros. Insisto, sus páginas nos proporcionan útiles, tanto a los que tengan formación musical como a los que no la tengan, y a los que estén interesados en entender y practicar (solos y en compañía) las propuestas de Oliveros en torno a la escucha interior y la interpretación. Porque como decía “vivimos un tiempo ruidoso en el que es difícil escuchar”. Hemos intentado poner nuestro granito de arena para acabar con el injusto ostracismo que, como con otras tantas mujeres en el mundo de la música, sufrió Oliveros. En 1970 escribió lo siguiente en un texto titulado No la llames mujer compositora, (publicado en el New York Times): “Aún es cierto que a menos que sea excelente, la mujer en la música siempre estará subyugada, mientras que los hombres con el mismo o menor talento, hallarán su lugar con más facilidad”.

Que no existiera aún una edición en España de este imprescindible libro lo explica todo. Ahora parece que cambian las cosas, pues están intentando rescatar el increíble trabajo de algunas compositoras, no solo de Oliveros, también de Daphe Oram, Eliane Radigue, Teresa Rampazzi, o Delia Derbyshire. Por señalar algunos ejemplos. La Asociación Intonarumori partimos fervorosamente de acabar con esa injusticia publicando con Edictoralia este indispensable título que además del prólogo a la edición española, consta de una presentación, un prefacio, una introducción, práctica y guiones de sus clases, ejercicios preparatorios, de respiración, de escucha, de maneras de escuchar, ejercicios de grabación de campo, e incluso piezas de Deep Listening, que surgieron de un principio, una actuación en el interior de una cisterna militar con reverberación de casi un minuto.

Como decía Louis Althusser, “solo se conoce lo que es”, y no debemos excluir  la escucha, que es un gran antídoto contra el pensamiento  único y totalitario de lo que únicamente miramos. Les lanzo una última pregunta: ¿se puede observar, conocer y pensar a través de la escucha? Desde finales de agosto pasado ya se puede conseguir bajo pedido el libro a través de la propia editorial. También en la librería Argonauta. El próximo 8 de octubre realizaremos la presentación en Murcia, también en otras ciudades, como por ejemplo unos días antes, el 28 de septiembre, en el festival Morada Sónica de Almería. Les invito a seguirnos, tanto a Intonarumori como a Edictoralia, través de redes sociales (Facebook y Twitter) para conocer las últimas informaciones acerca de las presentaciones que iremos realizando a lo largo de nuestra geografía“.

Excelente reseña de Suvclatters.

Jazznoize has a real name, GAWD: Sergio Sanchez; and Miguel Garcia has a fake name, GAWD: Xedh. OK? Get past it. Together they’ve made “suvclatters,” a tape fully identified with both, whether pseudonyms are splashed across the j-card or not. And this is the outlier – these boys are from Spain. Still, their drones aren’t for the uninitiated, as the artists explore frequencies that aren’t easily tolerated by the untuned. From the moment “a schrecestign” emerges into longform gestation, growing with intensity as it bullies its way across your speaker system, warping and oscillating as it goes, you know you’re in for a deep dive. And Sergio and Miguel do not disappoint, ripping holes in space-time with their dynamic and devilish vibrations, from “neutrionn” to “slo emisioner” to “epidinitianiek.” Lots of descriptors are thrown around the press release for this tape, stuff like “intense,” “immersive,” “adventurous,” “etc.” (there’s probably an “etc.” tossed in there somewhere), so I barely have to do any work like consult the thesaurus on my phone. But don’t take my distinctly American short-cuttery for granted – check out “suvclatters” for yourself if you can muster the energy to get off your couch, you stoner

Artículo sobre R. Murray Schafer

Reproduzco íntegramente el artículo que publiqué en el BLOG de FNAC el pasado abril:

Aunque les parezca extravagante, mi sobrina de doce años me preguntó hace unos días si se podía afinar el mundo. Algo está cambiando cuando una estudiante de violín matriculada en un conservatorio de música plantea este tipo de dudas. Puede que no sea demasiado tarde y salgamos del ostracismo por la ramplonería educativa que hemos sufrido durante décadas en los centros de enseñanza academicistas de España.

No tiene edad aún para leer el libro que les voy a recomendar, pero algo tendré que explicarle para intentar solventar sus dudas al respecto. Se ha publicado hace unos meses “El paisaje sonoro y la afinación del mundo“, del canadiense R. Murray Schafer, y en sus páginas, ahora traducidas al castellano, podemos despejar algunas incógnitas sobre el mundo de los sonidos.

Dedicado desde los años sesenta del pasado siglo a la ecología acústica, al estudio del sonido separado de la fuente generadora de ella, y a lo que él mismo denominó paisaje sonoro (soundscape), se convirtió en uno de los referentes teóricos de la fonografía y música experimental de las últimas décadas, influyendo a una gran cantidad de artistas sonoros. Trabajó durante mucho tiempo en el “Proyecto del paisaje musical del mundo” y su gran aportación fue “The Tuning of the World“, libro editado en 1977. Además, ha compuesto numerosas obras enmarcadas en el campo de la música contemporánea de corte dramático y, en ocasiones, con temática mitológica. Ejemplo: su obra magna es Patria.

Pero, no se equivoquen, todo esto no es una idea caída del cielo ya que el pensamiento sobre el universo como composición musical tiene una historia que va desde Pitágoras hasta John Cage. Y la importancia de Schafer radica en su acercamiento empírico a dicha idea, según se nos explica en el propio libro. Schafer lo que ha aportado es un interés creciente con el tiempo en el estudio de los sonidos capturados del mundo, un instrumento mucho más rico que lo que puedan aportarnos todos los instrumentos que sintetizan los sonidos.

Lo que podemos extraer de la lectura de este libro, que sirve tanto a estudiosos del tema, a fonografistas como a neófitos interesados en una aproximación al paisaje sonoro, es que la importancia del silencio y de la escucha es determinante a la hora de participar en una deriva sonora o de manipular con los sonidos que capturamos del mundo. La acústica, la naturaleza y el entorno que nos rodea cada vez más complejo, invita a reflexionar sobre los sonidos como objetos de trabajo e investigación, como fuente documental y experimentación estética. Seguro que tras la lectura de este libro imprescindible a más de uno le cambiará la percepción sonora de todo lo que le rodea.

Y termino con una cita que explica muy bien la intención del autor canadiense y que aparece justamente en la introducción del libro:

Aunque no haré otra cosa sino escuchar…

Escucho todos los sonidos, que corren juntos, se combinan,

se funden, se suceden unos a otros:

los sonidos de la ciudad y los ajenos a ella, los sonidos

del día y de la noche…

(“Canto a mí mismo”, Walt Whitman)